Romy Lopez

Cómo ser tu propio detective mental

Algo muy poderoso que aprendí es que puedo convertirme en mi propio detective mental.

Puedo ser la protagonista en mi mente, puedo observar mis pensamientos y descubrir qué es eso que estoy repitiendo en mi mente que me genera algún tipo de malestar. Y no sólo eso. Además puedo mover y cambiar ese pensamiento hasta desecharlo de mi mente.

Sí, ya sé lo que estás pensando…

¡Es demasiado increíble para ser real!

Eso mismo pensé yo cuando descubrí que podía hackear mi mente.

¿Qué me dirías si te cuento que esta habilidad es entrenable y posible para vos también?

El desafío de ser el hácker de tu mente

Para convertirte en el hácker de tu mente es necesario que descubras paso a paso cómo es tu programa inconsciente. Esto puede sonar complejo de lograr al principio pero con práctica y entrenamiento diario es posible.

Para empezar quiero que sepas que todos tenemos un programa mental inconsciente que está formado por el conjunto de creencias que aprendiste en el pasado y que repetís día a día sin cuestionarte.

“Debería esforzarme mas”, “Es que la vida es un sacrificio”, “No me siento valios@ ni suficiente”, “No me gusta como me veo, “La vida de los demás es perfecta y la mía es un desastre” son sólo algunas de las frases que escucho a diario. 

En mi caso lo que yo pensaba años atrás era que no podía cambiar mi estados emocionales. estaba convencida que siempre me pasaba algo malo. Me sentía víctima de mis emociones, no podía salir de la angustia y la frustración por ciertas cosas que no podía resolver.

La mayoría de las creencias que tenemos pasan desapercibidas: creemos que son ciertas porque no las cuestionamos y por lo tanto terminan formando parte de nuestra realidad.

Me gustaría que te preguntes ahora:

¿Qué es eso que pensás de vos que te genera malestar?

Por otro lado para ser el hacker de tu mente es fundamental que aprendas a pensar a propósito para construir la vida que realmente querés para vos.

Para lograr este objetivo NO basta con “pensar en positivo”: la clave es pensar, sentir y actuar diferente de forma alineada y comprometida con tu futuro deseado.

Como dice uno de mis autores favoritos, Joe Dispenza: “Si queremos cambiar algún aspecto de nuestra realidad, tenemos que pensar, sentir y actuar de nuevas formas, tenemos que ser distintos en cuánto a cómo respondemos a las experiencias.”

Si queremos cambiar algún aspecto de nuestra realidad, tenemos que pensar, sentir y actuar de nuevas formas.

Te propongo un desafío: vamos a aprender a detectar algunos de tus pensamientos inconscientes.

Como te contaba al principio es fundamental que descubras cuáles son tus pensamientos negativos para convertirte en tu propio detective mental. Esto es muy importante ya que no podés cambiar aquello que no percibís.

Por eso te invito a parar el piloto automático de tu mente. Vas a buscar un espacio cómodo, privado y seguro para hacer este ejercicio.

El objetivo es que a partir de ahora te conectes con esa parte de vos que siente curiosidad, que aprende más y más cada día y que descubre fácilmente cómo ser el detective de tus pensamientos:

¿Qué estoy pensando y sintiendo ahora? 

Eso que pienso… ¿Son sonidos, son voces? ¿Son imágenes que vienen a mi mente?

¿En qué parte de mi cuerpo lo siento?

¿Quién creo que soy? ¿Qué me define?

¿Qué recuerdos vienen a mi mente con mayor frecuencia?

Del 1 al 10, ¿Qué tan bien me estoy sintiendo ahora?

Si te sentís un poco raro/a al responder estas preguntas, o no sabés cuál es la respuesta aún, es completamente normal.

Forma parte de este desafío que te propongo: dar ese primer paso para descubrir cuáles son tus pensamientos inconscientes.

Cando empezás a darte cuenta de qué es eso que te repetís cada día, tenés la posibilidad de transformarlo.

Lo que pensás determina cómo te sentís.

Vayamos a un ejemplo concreto que en las sesiones de Neurohacking aparecen con mucha frecuencia (sobre todo después de todo lo que vivimos como sociedad durante la “cuareterna”)

“Mis estados emocionales son un caos total” 

Si pensamos en un iceberg esta frase sería la parte superior y visible. Lo que la persona reconoce que es el “problema” o “tema” a resolver.

Por debajo del iceberg está lo que usualmente no vemos: los pensamientos que generan ese resultado en la persona, las sensaciones corporales más frecuentes, los momentos y lugares en los que aparece este conflicto, en fin.

En Programación Neurolingüística le llamamos “estructura mental“: representa lo que esa persona aprendió en un momento de su vida y ahora lo repite una y otra vez en piloto automático.

Como te compartí en anteriores artículos el mapa mental individual es único e irrepetible y está formado por representaciones basadas en imágenes, sonidos y sensaciones (VAKOG).

Por eso para que descubras la parte no visible del iceberg es clave que te preguntes:

¿Qué es lo que estoy pensando cuando siento que mis emociones son un caos?

¿En qué momentos y lugares me siento así?

¿Aparecen voces en mi mente? ¿Qué me dicen?

¿Recuerdo imágenes de mi pasado? ¿O me imagino una situación a futuro desagradable?

Lo ideal es que mientras vas respondiendo estas preguntas, anotes lo que te resulte más importante.

Si es la primera vez que hacés un ejercicio como este lo ideal es hacerlo acompañad@ en sesiones individuales.

Algo que aprendí es que si te sentís mal, hay algo que está generando ese resultado y la mayoría de las veces el origen está en lo que pensamos (¡pero ojo! no en todos los casos, a veces es una cuestión biológica).

La mayoría de las veces lo que pensás influye en cómo te sentís a diario.

Lo que pensás influye en cómo te sentís a diario.

Como en el ejemplo que vimos del iceberg, el pensamiento o conjunto de pensamientos pueden ser tanto conscientes como inconscientes.

Un pensamiento consciente es una representación mental que percibís y que por lo tanto, te das cuenta fácilmente. Ejemplo: “me siento mal frecuentemente” “me cuesta hablar con mi jefe” “soy muy introvertida”.

En cambio un pensamiento inconsciente (que ocupa la mayor parte del reservorio mental y que está oculto) puede ser descubrir un recuerdo de tu pasado que está relacionado con tu “problema” (puede ser una imágen recordada que repetís frecuentemente desde hace algunos años).

Darte cuenta de esto es fundamental en el proceso de hackear tu mente ya que si modificas la forma en que está representado ese recuerdo podes cambiar la forma de sentirte.

¡Este descubrimiento fue el que me voló la cabeza!

Algo importante que quiero que sepas también es que la mente inconsciente es considerada desde la mirada de la Programación Neurolingüística como aquella que almacena todas las experiencias que vivimos en el pasado y los recursos internos propios que no percibimos a “simple vista”

Eso que no vemos en nosotros aún y que forma parte de nuestra identidad es el conjunto de recursos internos que logramos descubrir en un proceso de aprendizaje.

Estoy complemente convencida que aprender a conectar con el detective mental que llevamos dentro es una de las habilidades del futuro. El hecho de despertar sentimientos como la curiosidad y asombro en un proceso de aprendizaje ayuda muchísimo a sentirte diferente frente al “problema en cuestión”.

Me encantaría saber qué te pareció este artículo y qué resultado en tu vida te gustaría hackear y transformar. Te recomiendo empezar a entrenar esta habilidad acá!

Porque lo viví y aprendí puedo asegurarte que con compromiso, entrenamiento y práctica podés transformar eso que hace tiempo querés resolver en tu vida.

¡Gracias por llegar hasta acá! Te leo en comentarios! 

¡últimos cupos!

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